La sociedad nos invita a ser siempre productivos y exprimir nuestro tiempo hasta el límite. Sin embargo, las pausas activas y los momentos de descanso son fundamentales para mantener el bienestar mental y emocional de los trabajadores. Te contamos qué tener en cuenta para un break eficiente.
No es difícil encontrar videos cortos en redes sociales sobre rutinas matutinas de personas que comienzan sus días a las 3:30 de la mañana y, para las 7 a.m, ya han hecho ejercicio, desayunado, escrito, leído, trabajado, meditado y tuvieron tiempo hasta para comprar víveres y tal vez ir al estadio a ver a su equipo favorito. Exageramos, y aunque sabemos que estos videos no son reales, responden a una cultura de la hiperproductividad, que vende como sinónimo de éxito estar siempre ocupado.
Por ejemplo, en años recientes se ha hecho tendencia en redes el libro ‘El club de las 5 de la mañana’, que imagina varias rutinas a partir de esta hora para comenzar el día. Pero las personas realmente productivas, saben cuándo y cómo tomar una pausa.
De acuerdo con una encuesta de 2023, realizada por la aseguradora Aflac, el 59% de los trabajadores se sienten con burnout. Además, según ha investigado Gallup, el compromiso de los empleados ha estado bajando. Combinados, la caída en el compromiso y el burnout tienden a entorpecer el desempeño laboral de las personas.
El problema es que esta dinámica se convierte en una espiral interminable en la que trabajamos más, pero rendimos menos. Esto ocurre porque, como una batería, nuestra energía también es limitada. Cuando estamos agotados y excedemos la energía disponible, es común cometer errores y ser más lentos. Por ejemplo, a todos nos ha pasado estar tan cansados leyendo un texto que debemos repetir una línea varias veces para entenderla.
Para evitar esto y ser un trabajador más comprometido y productivo, detenerse y descansar puede ser la clave. Así lo aseguran Zhanna Lyubykh y Duygu Biricik Gulseren, tras analizar más de 80 investigaciones sobre cómo afecta el desempeño de los trabajadores trabajar de más o tomar pausas.
“Confirmamos que hacer pausas del trabajo a lo largo del día puede mejorar tu bienestar y también ayudar a hacer más tareas. Contrario a la popular narrativa de trabajar durante muchas horas, la investigación sugiere que tomar breaks dentro del horario laboral no solo no afecta el desempeño, sino que puede ayudar a mejorarlo”, sostienen.
Sin embargo, las pausas activas pueden significar cosas completamente distintas para cada persona: hacer ejercicio, charlar con otros, tomar una siesta, leer o navegar redes sociales, por ejemplo. Por eso, los investigadores defienden no sólo la importancia de tomar pausas activas en el trabajo, sino que ofrecen varios elementos que afectan la eficiencia de un break.
Duración y momento
“Un descanso más largo no implica que sea mejor”, afirman. Desvincularse del trabajo de manera breve pero con regularidad, también conocido como ‘micro-breaks’, puede ser suficiente para evitar el agotamiento. Se ha visto que incluso 5 minutos de descanso pueden reducir significativamente la fatiga y mejorar nuestra atención. Estos descansos pueden verse como comer un bocadillo, hacer estiramientos o simplemente observar por la ventana.
El momento en que se toman estas pausas también importa. “Los descansos cortos son más efectivos en la mañana, mientras que los largos funcionan mejor bien entrada la tarde”. También es un buen momento para tomar un break poco después de terminar una tarea demandante cognitivamente, pues puede mejorar nuestra concentración, o tras una reunión, según explican Kira Schabram y Christopher Barnes, profesores de la Universidad de Washington.
Por eso, es prudente y aconsejable ajustar las pausas activas según tus cargas, más que seguir un cronograma demasiado estricto.
El espacio y lugar también importa
Según descubrieron en su revisión Lyubykh y Biricik, aunque actividades como estirar frente al escritorio y salir a una caminata pueden parecer similares, estar en espacios abiertos “recarga” mucho más nuestra batería. “Nuestro análisis demuestra que tomar un break fuera de edificios y disfrutar de espacios verdes es mejor para recargar la energía de los trabajadores que solo quedarse en sus escritorios”.
¿Cualquier actividad sirve para descansar?
Lamentamos decir que no, pues el tipo de actividad puede afectar negativamente la eficiencia de una pausa. Ejercitarse es particularmente favorable para recuperarse de un trabajo que demanda capacidades mentales, sin embargo, es necesario practicarlo de forma regular para cosechar estos beneficios.
De hecho, muy pocos trabajadores se ejercitan como pausa activa. Con un arrollador 97%, navegar redes sociales es la actividad más común para un break. Sin embargo, investigaciones han mostrado que esto puede agotar emocionalmente y reducir la creatividad. Por lo tanto, esta no es una pausa que ayude a recargar tu energía.
Otras actividades poco eficientes para descansar pueden ser leer y responder correos electrónicos o simplemente navegar en Internet.
Por su parte, Schabram y Barnes recomiendan a los empleadores promover estas pausas incentivando caminatas cortas, áreas para hacer estiramiento o incentivar la participación del equipo en breves actividades físicas.
Particularmente para el trabajo creativo, la relajación muscular o ejercicios de mindfulness también son efectivos. Espacios para reflexionar o herramientas para relajarse pueden ayudar a que los trabajadores se motiven con estas actividades.
Construir relaciones
Se ha visto que las interacciones positivas durante la hora de almuerzo mejora el ánimo y contribuye a un mejor desempeño durante la tarde. Este ánimo también puede afectar a otros y mejorar el trabajo en equipo y la colaboración. Los espacios comunes o sillas al aire libre pueden promover este tipo de interacciones. Para equipos no presenciales, es posible incorporar un pequeño juego virtual o una reunión presencial que se haga de forma regular.
Otra manera para aprovechar este tiempo, según explica Kaitlyn Wells para The New York Times, es tener una llamada con un amigo, no como una tarea en una lista por cumplir, sino cuando quieras saber sobre su vida. El contacto humano, aunque sea solo escuchar la voz de otro, puede mejorar tu ánimo, por lo que chatear no servirá igual de bien.
A continuación mostramos dos técnicas que también son efectivas, pero difíciles de llevar a la práctica:
Convivencia con mascotas
Si bien hace falta investigación sobre esta hipótesis, los investigadores sospechan que pasar el tiempo con un compañero peludo es muy efectivo para algunos empleados. Por ahora, se sabe que interactuar con un perro puede reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés; y algunos estudios muestran que interactuar con mascotas potencia el bienestar psicológico de las personas, algo que está relacionado con el desempeño.
Dormir
Las siestas son la epítome del descanso. Sin embargo, la cultura de la productividad parece haber desterrado esta idea lejos de las oficinas. Aunque no todas las personas se sienten revitalizadas después de una siesta, muchas sí sienten los beneficios de una siesta corta de entre 20 y 30 minutos, también conocidas como un power nap.
Estas siestas deben tomarse solo cuando se han terminado las tareas más importantes del día y en un ambiente propicio, con poca luz, ruido y un lugar cómodo para descansar. Por supuesto, no muchas oficinas ofrecen este tipo de espacios, pero puede ser útil para quienes trabajan en casa.
***
Contrario a lo que se puede pensar, las pausas activas no son una pérdida de tiempo. Estos espacios de esparcimiento físico, mental son importantes para el bienestar general de las personas, no solo pensando en su productividad laboral. Por supuesto, es una tarea de todos comenzar a cambiar la percepción negativa que existe alrededor de estas pausas como momentos improductivos o inútiles, y mostrar el verdadero poder de un buen (y merecido) descanso.